No se puede decir con exactitud cuánto se debe esperar, pero nunca menos de un mes y, a veces, mucho más. Es en este periodo cuando crea el vínculo de dependencia del perro hacia su nueva familia. Durante ese tiempo, hay que enseñar al perro a volver a la llamada. Es la más importante de todas las órdenes básicas pues, de ella, depende su seguridad. Cuando estemos realmente seguros de que atiende a nuestra voz, habrá llegado el momento definitivo de soltarlo.
Muchas veces nos da la falsa sensación de que los perros son obedientes desde el primer día y que van a regresar a nuestro lado en el momento que los llamemos estando libres sin la correa. A algunas personas les da pena tener que llevar al perro atado con la correa porque están deseando verles correr. Os aseguro que hay tiempo para todo pero aún no ha llegado ese momento.
Cuando se adopta un perro hay que tener en cuenta que este va a necesitar un periodo de adaptación. Algunos vienen directamente de la calle, de una perrera, de una protectora o en otros casos, de una casa de acogida. Para el perro es un cambio brusco, empieza a conocer a su nueva familia y tiene que aprender a confiar en ellos. Esto lleva su tiempo.
Si no se respeta esta sencilla norma, demasiadas veces nos encontramos con perros que se han perdido o han escapado y que nunca más regresan o, en el peor de los casos, que han muerto atropellados por un coche.