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viernes, 3 de abril de 2026

Perros y TEA: Un vínculo que transforma vidas

 

La relación entre los perros y las personas autistas ha despertado un creciente interés en los últimos años, tanto en el ámbito científico como en el social. Más allá del cariño evidente que puede surgir entre una persona y su mascota, diversos estudios y experiencias personales muestran que los perros pueden aportar beneficios significativos al bienestar emocional, social y cotidiano de las personas dentro del espectro autista.

💙 Compañía y apoyo emocional: Uno de los beneficios más importantes de los perros es su capacidad para ofrecer compañía constante y libre de juicios. Para muchas personas autistas, el mundo social puede resultar complejo o abrumador. En este contexto, un perro se convierte en una fuente de afecto predecible y seguro. Su presencia puede reducir sentimientos de soledad, ansiedad y estrés, proporcionando calma en momentos de sobrecarga sensorial o emocional.
El simple acto de acariciar a un perro puede tener un efecto regulador, ayudando a disminuir la frecuencia cardíaca y promoviendo la relajación. Esta conexión emocional fortalece la sensación de seguridad y estabilidad.

🩵 Mejora de la comunicación y las habilidades sociales: Los perros también pueden actuar como un “puente social”. Para algunas personas autistas, interactuar con otras personas puede resultar difícil, pero hablar sobre su perro o salir a pasear con él facilita interacciones espontáneas y menos forzadas. El animal se convierte en un punto de interés compartido que reduce la presión social.
Además, convivir con un perro fomenta la comunicación no verbal, el reconocimiento de emociones y la empatía. Aprender a interpretar las señales del animal —como su lenguaje corporal o sus necesidades— puede ayudar a desarrollar habilidades transferibles a las relaciones humanas.

💙 Rutina, responsabilidad y autonomía: Los perros requieren horarios regulares para comer, pasear y descansar. Esta estructura puede ser especialmente beneficiosa para personas autistas, ya que las rutinas claras y predecibles suelen generar mayor tranquilidad. Cuidar de un perro también promueve el sentido de responsabilidad y puede reforzar la autoestima al sentirse capaz de atender las necesidades de otro ser vivo.
En algunos casos, especialmente con perros de asistencia entrenados, se fomenta una mayor autonomía, ayudando a la persona a desenvolverse con más seguridad en espacios públicos. (En otro artículo de interés os hablaremos específicamente sobre ello)

🩵 Un vínculo único y valioso: Cada persona autista es diferente, y no todas tendrán la misma experiencia con los perros. Sin embargo, para muchas, la relación con un perro representa un vínculo profundo, basado en la confianza, el respeto y la comprensión mutua. Este lazo puede abrir puertas a nuevas formas de conexión con el mundo, demostrando que, a veces, el apoyo más poderoso viene en cuatro patas. Su pelaje, calor y respiración ayudan a calmar durante la sobrecarga sensorial. Además perciben el malestar y ofrecen consuelo acercándose o acurrucándose.

sábado, 5 de octubre de 2013

Cockers y niños, una gran combinación

Foto Cedida por Alejandra Juan
Los cocker spaniel inglés son unos grandes compañeros de aventuras para los mas pequeños de la casa, por lo general son cuidadosos y cariñosos con los niños. Aguantará con una paciencia envidiable tirones de orejas, que se le suban encima y los espachurren mientras los abrazan.

Si en nuestra familia no hay niños pero queremos que nuestro cocker aprenda a tratarlos lo ideal es empezar desde que es un cachorro, algo innegable es que el juego entre cachorros aunque sean de especies distintas ayuda mucho en el aprendizaje y interactuando entre ellos logramos además que vea al otro como algo beneficioso y que le aporta momentos divertidos. Esto se puede aplicar también al juego entre un cachorro y un niño.

Si tenemos niños en casa la cosa se facilita enormemente, ya que al convivir el cachorro irá aprendiendo poco a poco como tratar al niño, dependiendo de la edad del niño podemos pedirle que nos ayude en algunas tareas para que de este modo, aprenda las responsabilidades que conlleva tener un cachorro en su vida. Al principio en las primeras interacciones entre ambos debemos dejarlos actuar pero vigilándolos de cerca para evitar que se puedan dañar el uno al otro sin querer.

No debemos forzar al cachorro ni al niño a que interactúen, si uno o ambos se muestran desconfiados no los fuerces y las cosas poco a poco vendrán solas, al final podrá mas la curiosidad y las ganas de conocerse. Puede acompañarnos en los paseos, darle de comer y de beber, ayudar en el cepillado diario, pero recordad que solo es un niño no debemos dejarle las responsabilidades solo a él.

Si es un niño que le gusten mucho los perros podemos optar por dejar que duerman juntos en la habitación, poniendo la cesta o camita del cocker en el cuarto del niño (si hacemos esto lo ideal es que sea un niño mas grande). Lo ideal es vigilarlos para que ninguno pueda dañar accidentalmente al otro.

Hemos de explicar muy bien al niño que el cocker es un ser vivo que siente y padece y debe tratarlo con amor y respeto. Esta demostrado que los niños que conviven con perros son menos tímidos, ya que los perros son animales muy sociables, además ayudan a que el niño se sienta seguro de si mismo. Educándolos bien a ambos conseguiremos magníficos recuerdos, tardes de juegos y risas y en definitiva que los dos sean grandes amigos.

viernes, 30 de agosto de 2013

Cocker y bebé como presentarlos

Bandido y Máximo. Foto cedida por Alejandra Juan.
¿Acabas de ser madre o padre y no sabes como hacer las debidas presentaciones entre el bebé y tu orejotas? Lo ideal es que desde el momento que supiste que ibas a aumentar la familia, hubieras empezado a socializar al cocker con los grandes cambios que afrontareis todos para que no venga todo de golpe. Pero si lo has hecho te daré algunos consejos y pautas a la hora de empezar a convivir todos juntos:

La madre y el bebé pasarán unos días tras el nacimiento en el hospital, el perro esos días estará al cuidado de alguien ya sea en nuestra casa, la casa de algún familiar o una guardería, lo ideal es que el padre lo visite varias veces y lleve ropa y pañales usados por el bebé, el motivo de esto es muy sencillo, tendrán el olor del pequeño, debemos dejar que lo huela y lo elogiaremos si reacciona de forma curiosa y tranquila.

Una vez podamos regresar con el bebé a casa llegará el momento de la presentación, lo ideal es que no haya mucha gente para evitar que el cocker se ponga nervioso, con dos o tres personas será mas que suficiente. Un truco que funciona es que el padre se lleve al cocker a dar un paseo mientras la madre y el bebé se instalan y se ponen cómodos, al volver con el cocker mas relajado al pasear lo mejor es que primero la madre lo salude sin el bebé, esperaremos a que este lo más calmado posible y entonces cogeremos al bebé.

Podemos bien acercarnos con el bebé hacia el perro o al revés, si queremos usar la segunda opción lo mejor es que el cocker permanezca atado, así controlaremos mejor su forma de acercarse. Debemos hacer el acercamiento de forma tranquila y relajada, no importa lo que tardemos lo importante es que el perro se acerque tranquilo y relajado al bebé.

Si vemos que está relajado le permitiremos que sacie su curiosidad e investigue al nuevo miembro de la familia, lo olisqueará y le dará espacio, tras esto debemos felicitarle pero sin excitarlo.

Hay cockers que son mas nerviosos que otros e incluso los hay que pueden mostrarse inseguros o miedosos ante todo lo que no debemos hacer es obligarle o reñirle, dejaremos que se relaje y volveremos a intentar el acercamiento.

Los primeros días es muy importante observar cuales son sus reacciones ante el bebé, empezaremos con contactos cortos y poco a poco iremos aumentando el tiempo, siempre sin agobiar ni al cocker ni al bebé.

Es preferible que el perro no tenga acceso al cuarto del bebé, para evitar esto podemos usar una valla de seguridad infantil, así evitaremos que entre. Nunca debes dejar al perro solo con el bebé.

No aísles al perro de la familia intenta que los ratos de juego este siempre presente el bebé así el cocker asociará al bebé con cosas buenas y positivas.

Cuando el bebé comience a gatear debemos extremar la precaución, evitaremos que el bebé lo moleste cuando el cocker duerme o come. Nunca debemos regañarlo si se muestra curioso y tranquilo ante estos nuevos cambios.


lunes, 19 de agosto de 2013

¿Embarazada? como preparar a nuestro Cocker ante la llegada de un bebé


He recibido por privado en estos días varias consultas sobre como preparar a nuestro cocker ante la llegada de un bebé a casa, sin duda alguna será un gran acontecimiento y nuestra vida cambiará pero si queremos evitar preocupaciones lo mejor es empezar a preparar a nuestro cocker durante el embarazo, siempre de forma positiva y poco a poco.

Lo primero que hemos de saber es que nuestro cocker sabe que estamos esperando un bebé, ellos perciben perfectamente nuestros cambios físicos y hormonales, sienten los latidos del corazón del bebé y sus movimientos. De modo que este ya sabe que un cambio se aproxima.

La llegada de un bebé implica muchas cosas nuevas, lo primero que debemos hacer es acostumbrar a nuestro orejotas a todos los accesorios y objetos que usaremos con nuestro bebé, la cuna, juguetes, cambiador, ropita, carrito… lo ideal es ir poco a poco sin obligarlo si tiene miedo a algún objeto, una vez esté mas confiado podemos pasear con él por el pasillo de casa junto al carrito del bebé, para que se acostumbre a su movimiento.

Si tenemos familiares o amigos que tengan bebés o niños pequeños, no está de mas que nuestro perro se relacione con ellos, si es la primera vez que nuestro cocker ve a un niño lo mejor será que lo tengamos atado para controlar que no se excite, lo mejor es que desde que el perro era un cachorro lo hayamos relacionado con niños aunque sea de familiares para que se acostumbre a sus movimientos, juegos y ruidos..

Gracias a la tecnología de hoy en día podemos descargar un politono de un bebé llorando en nuestro móvil o grabar al niño de algún familiar para ponérselo a nuestro perro y mientras tanto lo premiaremos, así asociará el llanto del bebé con cosas agradables y positivas para él, luego podemos introducir un muñeco y simular las situaciones cotidianas que nuestro cocker podrá observar como mecerle, dar de mamar o cambiar los pañales, todo lo que se nos ocurra, si encima es un muñeco que ria o llore mejor aun.

Otro punto que no está de mas atajar es la excitación, ya no solo de cara al futuro bebé, sino a la embarazada, con el trascurso de los meses es muy posible que con el aumento de peso sea muy difícil o imposible agacharse para frenar al cocker cuando venga excitado a saludarnos, ¿qué hacer en esa situación? Al principio del embarazo debemos tratar que el perro asocie a la embarazada con la tranquilidad, frenándolo, evitando que salte sobre ella y premiándole con caricias y golosinas cuando se acerque de forma tranquila, esto debemos hacerlo cuanto antes mejor para evitar que el perro salte sobre ella cuando el embarazo esté mas avanzado. Si sabe sentarse no es mala idea pedirle que se siente cuando la embarazada vaya a saludarlo o acariciarle.

Siguiendo estas sencillas pautas y tratando al perro igual que hasta ahora, sin dejarlo a un lado veremos como nuestro cocker espera con nosotros la llegada del nuevo miembro de la familia.

Si nuestro cocker en alguna ocasión ha mordido a un niño lo mejor es acudir a un adiestrador para que nos ayude con el proceso.